Tradicionalmente las labores u obras de pequeña entidad en la reforma y decoración de una vivienda se han acometido por el propio propietario ligeramente informado mediante revistas de decoración o el consejo, más o menos acorde con la sensibilidad del cliente, del contratista encargado de ejecutar las obras.
La figura del arquitecto, que siempre se ha vinculado con obras de envergadura, comienza a destacarse como fundamental para acometer labores de reformas y decoración, que aunque de menor entidad tienen suma importancia y utilidad. Las habilidades propias de estos técnicos, pueden ser aprovechadas de este modo por los particulares en el desarrollo de sus ideas para la decoración del hogar.
Un correcto consejo a tiempo ahorra costes innecesarios.
